Censura, sexismo y periodismo de calidad

En los últimos días saltan por todos lados noticias relacionadas con la censura en los videojuegos. En su día ya comentamos algunos juegos que habían sido censurados en algunos países, pero se trataba de títulos que habían sido censurados a posteriori.

A día de hoy, y tal como te comentaba en los artículos sobre Early Access, está de moda influir en el desarrollo de un videojuego. Las compañías cada vez están más abiertas a cambiar detalles de los juegos que están produciendo. Esto confiere un poder a los jugadores que antes no teníamos. “¡Por fin se verán reflejadas mis ideas! ¿Y si en vez de encontrar objetos cada vez más poderosos, vamos encontrando objetos más penosos, ya que es nuestro personaje el que sube de nivel?” Como ves, mi futuro como creador de videojuegos tiene los días contados.

La pose

Sin embargo, la libertad para influir en el desarrollo de los juegos trae también algunas consecuencias. Si bastante gente se queja sobre algo, con un motivo coherente o no, se acabará cambiando, porque sigue siendo la voz de los jugadores. Si a mí y a otros 10000 jugadores no nos gusta que se hable mal de una cierta religión en el juego, a base de expresar nuestra opinión podemos conseguir que eso cambie. Y 10000 jugadores, querido lector, son 10000 ventas del juego que pueden perderse por no hacer un pequeño cambio que, a decir, verdad, como desarrolladores seguramente les dé igual. ¿Tú qué harías?

Pero esta semana, la noticia no es que se hayan metido con tal o cual religión, ni que alguien se sienta ofendido. La noticia es una pose de un personaje en el videojuego Overwatch. Este personaje, llamado Tracer, tiene la siguiente pose en el juego.

La pose de la polémica

La pose de la polémica

Pues bien, un post en los foros de Blizzard abrió la veda de las opiniones.

En él, una persona se quejaba de que, siendo Tracer un poco boba, ridícula, aniñada y amable, no pegaba nada con el hecho de que el personaje tuviera una pose tan sexy.

Voy a empezar diciendo que la pose no me parece muy sexy, incluso para un juego clasificado para todos los públicos. La he mirado muchas veces y he intentado empatizar con la persona que posteaba el mensaje. Pero no, es una pose normal y corriente. Me parece tan normal como pudiera ser ésta.

Otra pose del mismo personaje, Tracer, en Overwatch

Otra pose del mismo personaje, Tracer, en Overwatch

Y entonces, he descubierto dónde está el tema. No es la pose, querido lector, es la mente de quién la ve. Si le preguntamos a alguien tremendamente liberal afirmará que es una pose que no tiene nada de especial. Si le preguntamos a alguien que es extremadamente conservador dirá que es una obscenidad.

Pero claro, dejando aparte de si es una pose sexy o no, lo que la persona que posteaba quería expresar es que no pegaba con el personaje. Y esto lo entiendo bastante bien. ¿Nunca te ha pasado, viendo una película o jugando un videojuego, que piensas “esa actitud no le pega nada a este personaje, qué mal hecho está”? A mí me ha pasado varias veces. Al final, los videojuegos muchas veces reflejan lo que conocemos en la vida real. Al fin y al cabo, los desarrolladores son humanos (lo creas o no). Cuando crean el arquetipo de un personaje, no pueden evitar pensar en gente que conocen, o personajes que han visto o leído acerca de ellos. Imagina una historia de ficción en la que tenemos al típico héroe y al típico villano. Pero resulta que el héroe es un egoísta y no quiere salvar el mundo, en realidad lo que él quiere es hacerle creer a todo el mundo que es un héroe para subir su propia autoestima. Todo lo demás es muy propio de un héroe de ficción: es guapo, tiene una habilidad que lo hace único, salva a la ciudad en el último momento y dice frases épicas. En cambio, el villano, resulta que quiere conquistar el mundo y ser el amo del universo, pero todo lo hace porque un día se lo prometió a su amada mientras ésta se moría, y se pasa la historia explicándoles su argumento y convenciendo a los habitantes del planeta.. Pues a no ser que sea una comedia, ¿a qué se han dedicado los guionistas?

Lo que ocurre es que independientemente de la opinión de esta persona acerca de si la pose es sexy o no, han llegado los que leen los posts por encima y han entendido que la persona que posteaba se estaba quejando de la sexualización de la mujer (cuando ya se había comentado que otro de los personajes, Windowmaker, cumplía tal característica), tal y como hicieron en su día, acerca del mismo juego, otros autores. Y claro, unos se han enarbolado la bandera de defensores de la libertad de expresión, y otros se han enarbolado la bandera del “hay cosas que no están bien y deben cambiar”. Y entre unos y otros han aparecido los buitres, esos pajaritos rapaces que ahora usan ordenadores con Word y a los que le importa sobre todo la calidad. Sí, lo has adivinado, hablamos de los periodistas.

Muchos periodistas no sólo no han ido a la fuente a leer bien el post que te he puesto, sino que han ido directamente a aprovecharse de la polémica y a reabrir un debate que deberíamos haber resuelto hace años: la visión de las mujeres como objetos sexuales. Quiero que te quede clara una cosa importante: ni las mujeres ni los hombres somos objetos sexuales. Si discriminas a alguien según te parezca sexy o no, mal vas, seas hombre o mujer. La cosificación es un problema social, y más específicamente, la cosificación de las mujeres, al menos en la sociedad en la que yo vivo. Vamos progresando, pero lentamente, aunque a veces parezca que vamos hacia atrás.

¿Ficción o realidad?

Aclarado este punto, es el momento de hablar de la ficción. ¿Qué se puede hacer en una historia de ficción? La pregunta correcta es “¿qué no se puede hacer?”. Porque todo se puede hacer. Perros que hablan, bebés que vuelan, flores que huelen a Blu-Ray. ¿Y, se puede matar? ¡No sólo se puede matar! Se puede matar muy cruelmente, mutilar, asfixiar, abrasar, desmembrar y explotar. Y el resultado sigue siendo el mismo. Sigues en el sofá leyendo el libro, viendo la película o jugando al videojuego. Nadie llama a tu puerta y te encierran por asesinato. Porque una cosa es el mundo real y otra una obra de ficción.

Lo que ocurre es que según qué cosas hagan en una obra de ficción, la respuesta social puede ser distinta. Si matas, oye, bien. Ahora bien, si matas con una crueldad inusitada y todo es muy gráfico, ya pones a los demás en un brete. Si en una aventura estás buscando pistas y terminas en los vestuarios de personal de una fábrica, bien. Ahora bien, si resulta que en los vestuarios hay un hombre desnudo, para ahora mismo que esto hay que revisarlo.

Y como no puede ser de otra manera, esto lo reafirman los que en sus declaraciones tras cometer un crimen, dicen que estaban imitando cuando jugaban a tal o cual juego. Pues, no amigo, el problema no es el juego, el problema eres tú. Si no sabes separar lo que es real de lo que no lo es, ése es el verdadero problema. Luego da igual que haya sido un videojuego, un libro, una película o las voces en tu cabeza.

En este caso, pasa lo mismo. No por ser un despiadado asesino en Grand Theft Auto voy por ahí matando gente, de la misma manera que no por jugar a Day of Defeat en el bando del eje soy un simpatizante nazi. Si escojo un personaje sexy en un videojuego no significa que esté discriminando a los que no lo son, de la misma manera que si hago mis Sims gordos no estoy en contra de los delgados.

Resultados

Blizzard ha anunciado que va a retirar la pose, aunque rápidamente el director del juego, Jeff Kaplan, ha salido a decir que no era censura, ni siquiera que hicieran caso absoluto a la comunidad, sino que parte del equipo no estaba muy contento con esa pose específica y la reacción de la comunidad ha sido la gota que colmó el vaso. Nunca podremos saber si dice la verdad o no, pero bien es cierto que recientemente ha habido otras noticias sobre censura. Por ejemplo, en Tokyo Mirage Sessions#FE, la protagonista está vestida con un top tapándole el escote, top que no existe en la versión japonesa.  En otro juego japonés, Star Ocean 5, la versión europea/estadounidense sufre cambios en torno a la ropa. Según comenta Square Enix en una entrevista para 4Gamer, “Ha habido muchas críticas desde fuera del país diciendo que cuando pones a un adolescente con ropa interior sexy no está bien. Así que ponemos más ropa”. 

No ha sido la primera ni será la última vez que hablaremos tú y yo de censura en los videojuegos. Ni tampoco de periodismo de calidad ínfima.

¿Y tú? ¿Qué opinas sobre esta reacción? ¿Te parece acertada la postura de Blizzard? ¿Consientes cualquier cosa en obras de ficción? ¿Tú qué harías si un gran número de jugadores te piden cambiar algo sobre tu juego? (Hoy traigo muchas preguntas). Como siempre, déjame tu comentario y cuéntamelo.

Imagen de perfil de Damián Madrid
Escritor, traductor y relaciones públicas, aficionado a la antropología, la música y los videojuegos.

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