Noviembre del 98

Veo a los del seguro frotándose las manos

Veo a los del seguro frotándose las manos

Noviembre de 1998 no fue cuando un servidor empezó a jugar. Realmente empecé bastante antes, primero con la Super Nintendo de mi hermana y luego también con una SEGA Megadrive (con juegos como Hard Drivin’ y Streets of Rage 2) que sí compartimos algo más. A decir verdad jamás jugué en serio en aquel entonces, nunca buscaba el conectar los cables a la televisión y empezar a jugar como empecé a hacerlo en aquel momento.

He tenido que esperar a Youtube para ver las fases finales de este juego

Bastantes meses antes mi padre me trajo una revista que había comprado en una gasolinera, él trabajaba mucho fuera en esa época, no recuerdo bien cómo era pero al parecer me empecé a fijar mucho en algo que estaba anunciado: la PlayStation, aquella videoconsola japonesa que funcionaba por CDs y no cartuchos como lo habían hecho casi todas anteriormente. Desde ese momento empecé a ahorrar y cuando se acercaba la fecha de mi séptimo cumpleaños estaba aún muy lejos pero ya esperaba que se acercaran Navidades y Reyes para conseguirla.

El amor de verdad es tan solo el primero

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Enorme mi sorpresa e ilusión cuando me encontré la gran caja de una PlayStation en casa el día de mi cumpleaños. El dinero que había ahorrado desapareció para ayudar a la compra de un modelo SCPH-7002, el de la BIOS colorida y con DualShock de serie, además de una memory card y los juegos ToCA Touring Car Championship y Jeremy McGrath Supercross 98. He de admitir que mi cabeza seguramente explotó tan pronto empecé a jugar. Pasé de unos gráficos en 2D y mandos simples al 3D y un mando muchísimo más completo, me pareció increíble.

Los gráficos y controles sorprendieron a mi pequeña mente por desarrollar pero lo que realmente me cautivó fueron los juegos. Tanto el juego oficial de la temporada 1997 del British Touring Car Championship (BTCC) como el juego de motos de campo son excelentes piezas del género de velocidad. Seguramente con otros juegos no habría habido mi transformación hacia el ser un gamer, quizá toda mi vida habría sido distinta. Obviamente no sólo fueron estos dos juegos, luego en Navidades llegaron otras joyas como Spyro the Dragon además del único doblete de EA de mi vida: FIFA 99 y NBA Live 99.

¿Qué hay mejor que ensuciarse de polvo al ritmo de riffs así?

Empezando por Jeremy McGrath Supercross 98 he de decidir que es un juego cuya reputación actual me sorprende negativamente. De esa época parece que todos recuerdan a Excitebike 64 en cuanto a moto lejos del asfalto pero tras haber jugado hoy día a ambos gracias al milagro de los emuladores debo confesar que el juego de “Showtime” es superior tanto en lo técnico como en lo jugable. Banda sonora instrumental con una emocionante guitarra, narrador de marcado estilo USA, cantidad de circuitos incluyendo dos recreaciones del mítico Paris-Bercy Supercross, creador de circuitos, ajustes en la moto, control preciso e inmediato y un manual que por alguna razón incluía una biografía de las docenas de pilotos irreales, algunas bien entretenidas de leer.

Por complicado que parezca el juego es tan o más emocionante que la competición real

Aunque adoro las motos he de admitir que la gran joya de mi colección inicial hasta que conseguí la secuela 12 meses después fue ToCA Touring Car Championship. Ocho coches reales, dieciséis pilotos reales y todos los circuitos del año (aunque empezabas sólo con dos). Planteamiento bastante simple en un principio pero una inteligencia artificial que aún destaca por lo natural que parece y el hecho de que el campeonato real era tan o más frenético y repleto de acción lo hicieron un juego referencia. Pocas cosas hay más emocionantes en un juego que lanzarte a Redgate en Donington Park o echar la vista atrás al fondo de Paddock hill en Brands Hatch y ver a 15 máquinas dispuestas a degollarte si es necesario para superarte. Por si el campeonato real parecía poco al juego hay que añadirle una BSO más que digna y los comentarios del expiloto de F1 y presentador de Fifth Gear Tiff Needell antes de empezar y al acabar cada carrera del complicado modo campeonato.

Estos dos juegos me influyeron muchísimo tanto a nivel de persona como a nivel de jugador pero sobretodo me transformaron en gamer. Cada viernes por la tarde al llegar a casa hacía los deberes bien rápido para disfrutar hasta el domingo por la tarde. También me enseñaron a sobreponerme a las dificultades, a no dejar de intentarlo, a memorizar y pulir mis errores y a buscar lo mejor de cada derrota. Quizá las nuevas generaciones empiezan antes pero las ganas no son las mismas y los efectos positivos que pueden tener los videojuegos desaparecen para complacer al mínimo común denominador.

Las Navidades también fueron excelentes

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